martes, 22 de mayo de 2012

Cor Salvatge, Montrebei, paret de Catalunya


Obrir una línia nova al 2003 en una paret tan concorreguda omple de forma especial.
Aquesta va sortir bonica, mantiguda, sobre roca esplèndida, sense xapes però fácilment protegible.

Vam deixar-hi una estàtica un parell de setmanes. Algú que havia intentat la Picazo sense èxit la va fer servir per rapelar, i com que no se'n refiava dels pitons d'on estava ancorada (i eren a prova de bomba!) va cardar-hi un parell d'espits.
Quin emprenyament en descobrir-los. Els vaig trencar a cop de martell en un accès d'ira descontrolada, i encara ara s'aprecien els casquillos a la tercera tirada.

Amb el temps van aparéixer dos parabolts al tocar de la R8, fruit d'un rescat en una via veïna. Sembla que les expansions crien i proliferen


topo actualitzada a 2012
No hacen falta pitones


Hi tenia -encara tinc- un amor especial, i encadenar-la s'havia convertit en la meva petita gran obsessió.

Nou anys i set pegues per trincar un punyetero llarg, sense comptar els quatre dies invertits en l'apertura.
Molt, massa temps.

Arribava a la tirada número TRETZE i m'escanussava de nervis.
M'hi havien acompanyat una pil.la d'amics, molts dels quals l'havien fet a la primera -què desconsiderats!



Foto del Carlitos, octubre 2005, Meloni a L-13
entrant al pas clau protegit amb un pitó i un alien verd que no posa



Dissabte passat enmig de plena canícula i contra totes les meves esperances, la punyetera tirada va caure a la butxaca.
La Olatz també la traia, ella a vista. N'hi ha que tenen aptituds...

Gràcies a tots els amics i amigues que m'hi heu portat: eli, manu, tato, vicenç, sílvia, joan carles, roy, olatz, i algun que pugui haver descuidat.


miércoles, 16 de mayo de 2012

Globeros en Alaska, Montrebei, Paret de Catalunya

... o la historia de cómo los grados van cambiando ...   

Fotografía de Manu desde la Desequilibrio:
Annalissa asegurando paciente mientras abro el sexto largo

Un nombre ridículo para una vía preciosa.

Las razones hay que buscarlas en un viaje realizado meses atrás en compañía de Alex y Eli
Quince días a piñón entre vuelos, avionetas, hielo, nieve y paredes en un remoto glaciar de Alaska, el Ruth Gorge. Quince días durante los cuales nos sentimos como auténticos principiantes de la vertical.

Bastó ver el estado en que rescataban a cuatro coreanos que habían intentado nuestro objetivo inicial (el Moonflower Butress al Mount Hunter) para hacernos caquita en los pantalones. Una previsión de temperaturas elevadas (relativamente,  hablamos de Alaska) nos obligó a cambiar el hielo por la roca, y a bajar de cota en busca de paredes sin tanta nieve.
Allí terminamos dos chicos de pueblo y una chica, y acabamos juntándonos con otros cuatro yankees de la américa profunda. Una pandilla de ignorantes con pinta de escaladores, delatando nuestra escasa experiencia pese a la indumentaria de última generación que llevábamos. Y eso, en ciclismo, se llama Globero.
no, no es un fotomontaje


Globeros se ha convertido en una de las 5 vías más repetidas de Montrebei, como diría un amigo de Madrid, por la maldita conjunción de parabolt y 7a, un binomio no necesariamente peyorativo asociado a escalada de consumo.

Las repeticiones han limpiado los largos, saneado cantos, resaltado con magnesio las presas óptimas.
Todo ello ha terminado por convertir la vía en mucho más asequible.
Cuando abrimos el cuarto largo, por ejemplo, pensé que superaba el 7b+. Luego, a medida que lo probabámos, el consenso tendía a 7b. Acabé poniendo 7a+/b a pesar de que algunos de mis compañeros fuertes habían caído a vista.
Piju encadenando el largo estrella
mientras Tato y Paco se relajan bajo un cielo inmensamente azul

Ahora dudo entre 7a y 7a+.


El premio a la decotación se lo lleva esta topo de Luichy (huelo aroma de montserrat por ahí... ja ja ja) , especialmente en L1, L2 y L7 . Y es que el grado es cuestión de opiniones.


Y aquí mi propuesta,
(*) topo actualizada marzo 2024
con nuevo largo de salida por placa



aunque poco importa si la vía os gusta.

Por cierto, parece que alguien ha mangado un pitón de la R3.
Querría obsequiarle con otros 4 .

lunes, 14 de mayo de 2012

luces en el MEDITERRáNEO, Sardegna



A las siete de la mañana de un sábado es normal que uno no quiera levantarse, sobretodo cuando fuera está cayendo la del pulpo, cuando el viento te azota el rostro y las gotas de lluvia se introducen en tus ojos todavía soñolientos.

Y sin embargo no nos costó nada levantarnos.
Porque fuera no llovía
porque el día amaneció radiante.
Porque aquella noche habíamos cambiando el paisaje húmedo de casa por la luminosidad anunciada de Sardegna en uno de esos arrebatos surrealistas que sólo nuestra sociedad moderna y opulenta puede permitirse: apenas hora y cuarto de avión para alcanzar nuestro particular Eldorado


Un fin de semana acelerado para descubrir un paisaje sosegado.

Mi primera sensación: una bofetada en la cara recordándome que las vías equipadas pueden ser extremadamente difíciles. Incluso cuando tu compañero es una bestia capaz de encadenar octavos sin titubear, sin despeinarse, sin sudar. Oviglia se encargaría de rebajarnos los humos en Legitimo Bastardo, una ruta que nos asustó y que todavía nos espera. Mi hermanito y yo nos retiramos con el rabo entre las piernas de un segundo largo con demasiado aire entre las chapas.

Piola nos reconciliaría con el gusto por la roca, con el placer del gesto despreocupado, con un equipamiento para escalar sin miedos, sin angustias. Sette anni di solitudine sobre el mar, en un cuadro maravillo.


Y unos metros más allá Diana y Marta se enfrentaron con Mediterráneo, otro capolavoro con el sello Maurizio
con un nombre evidente


Un destino para repetir.

jueves, 10 de mayo de 2012

Pájaros de Barro, nova via al Peladet - Terradets

L3, inicio desplomado y con mucho mucho canto

Estuvimos cerca.
Se nos escapó de la punta de los dedos.


El Peladet, ese pared que alberga tantos tesoros al alcance de la mano, accesible a todos, sigue obsequiándonos con líneas para soñar.

Con Albert (castelltower) y en apenas dos ataques hemos concluido una vía después de reabrir hasta tres veces el tercer largo.

El martes pasado arañábamos los primeros metros en una pared todavía húmeda por las lluvias del puente de mayo. Sobrepasados los primeros 10 pasos, la roca me regaló uno de los largos más excepcionales que nunca he abierto.

Los dos siguientes son aceptablemente buenos, y el último nuevamente soberbio.

Por un momento pensé que habíamos encontrado una bella vía asequible en el Peladet, y con ese objetivo maquillamos los pasajes más difíciles con alguna chapa o clavo adicional.

El sábado la terminamos, mientras Joana y Diana se hacían con la Doctor Doctor què em passa , mi vía preferida -y envidiada-, un monumento a la belleza.


Ahora, desde la distancia, siento que "la clásica" se nos ha escapado de nuevo. Por muy poco. Apenas tres o cuatro cantos más habrían bastado para conseguir un grado homogéneo en torno al 6b.


La búsqueda continúa pero no me importa. Es un proceso que me aporta toneladas de satisfacción.
Continuará...



El nombre, por la canción de Manolo García, y porqué no decirlo, por la congoja que me provoca la visión de nuevos carteles regulatorios en el área del Montsec conviviendo junto a la construcción de caminos, puentes y pasarelas en Montrebei.





miércoles, 25 de abril de 2012

Novetats al Peladet

Un parell de vies recents i molt recomanables al Peladet, sempre tenint en compte el grau i l'exposició.

Isaac a Mar de Placa, 7b+ morfo

Via de les Pubilles
, una petita joia situada entre la Babyboom (tocant Destellos) i la Empacho, en un bocinet de pedra per somiar. Per l'incombustible Angelito (el rei de la diagonal), el Nacho i en Roger, que també han inaugurat alguna línia a Regina.



Via ben equipada tot i l'obligatorietat del primer i quart larg(6c/+ portant ganxo, millor porteu-ne dos per solucionar algun tram difícil). Vam escaquejar el primer entrant per la Destellos.
A destacar el segon llarg (6b tirant a 6b+) i el tercer (7a) per la qualitat de roca i moviments.

Diana i Casteltower a L4, 8a o 7c, tant és. 
Difícil fins i tot passar. Equipament de luxe parabolt 10mm



qualitat 100% peladet




Mar de Placa, una magnífica proposta del Pau i el Tronko a la part alta de la paret.
Cal anar MOLT sobradet en sisè grau perquè ambdós animalets "perpetren" les seves apertures amb un excès d'agoserament. Vaja, que millor tenir el setè grau ben assumit tot i que la dificultat mitja ronda el sisè.
No vam acabar-la en posar-se a ploure mentre fèiem el penúltim llarg.

Excursions ben llargues entre els punt d'assegurament que, amb habilitat i paciència, poden completar-se fins domesticar-la un xic. Tot i això surt una via sempre exposada gens candidata a la massificació i sense perill que es sobin els cantos.
L2, sortint de la reunió. Finet i obligat

Segon i darrer llarg, els més complicats.

Roca excel.lent tret de passos puntuals (aquestos relativament ben assegurats)
Molt recomanable per qui gaudeix amb l'escalada picant picant.

Ubicació de les vies


Properament novetats al Peladet, i és que alguns malalts no podem estar-nos d'obrir en aquest pastisset tan golós. Pedra que enamora.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Venezuela. Akopan Tepui, Takamajaka

Sí, lo admito, he leído demasiadas novelas de aventuras.
Emilio Salgari, Jack London y otros románticos llenaron las tardes de mi tierna infancia. Desde entonces imagino la SELVA como un lugar mágico, misterioso, lleno de animales y de peligros, de amenazas desconocidas.

Viajar a Venezuela ha significado redescubrir las emociones, aventura que aparecía no tanto en la escalada como en el entorno que la envuelve: volar en avioneta, la vida en el campamento, los paseos por la gran sabana, por la jungla, los accesos, los descensos nocturnos llenos de ruidos y silencios.
La selva desborda nuestra imaginación. Confundes lianas con serpientes deslizándose desde las ramas, convives con hormigas gigantes cuya picadura provoca un día de fiebre, con escorpiones en las casas, en los árboles, arañas en las paredes, y un sinfín de habitantes que ocupan los agujeros en las paredes, dándole a la escalada un sabor especial.

Quince días no daban para mucho, así que dejé que Unai programara y organizase tanto el viaje como la intendencia. Nuestro primer destino fue el Akopan Tepui, un monte alejado de las rutas turísticas donde la escalada no solo está bien vista sino que supone la principal fuente de ingresos para la comunidad indígena de Yunek.


Partimos del aeropuerto de Santa Elena y alquilamos una avioneta por poco más de 300 USD. Pese a haber volado anteriormente en estos cacharros, nunca deja de sorprenderme el empuje brutal de sus motores y la desmesurada maniobrabilidad que les permite aterrizar en cualquier sitio. Apenas 100 mts bastan para frenar o despegar, y eso que nuestra vieja CESSNA parecía romperse a pedazos cada vez que Cardoso, el piloto, aceleraba las revoluciones al son de una canción de narcocorridos.



Superada la emoción del aterrizaje nos recibió la matriarca de la comunidad, quien nos anuncia, serena, que no podrán ayudarnos con los porteos hasta la mañana siguiente. En Pemón no existe el concepto tiempo, y ni siquiera es posible preguntar qué hora es. 72 horas de viaje se reflejan en nuestros rostros, tristes de tanta espera. Finalmente 3 chavales de entre 15 y 18 años acceden a acompañarnos hasta el que será nuestro campo base durante 6 días. Son pequeños en tamaño, grandes en fuerza, duros con el peso .

El paseo dura 2 buenas horas por la sabana, cruzas un río y algún tramo de jungla donde ya experimento la excitación de la selva: mi cuerpo se tensa como un resorte que salta a la más leve sensación de roce o picadura. Los Pemón deben descojonarse al ver a unos tipos tan grandes y cobardes... Esto es tierra de zancudos (mosquitos), de puri puri (mosca negra), y los cabrones aprovechan cualquier parte expuesta de tu cuerpo para alimentarse a tus expensas. Parecemos anuncios ambulantes de antimosquitos untados de Relec de cabeza a los pies. Luego, y para terminar de relajarme, me explican que queman selva y rastrojo para matar y ahuyentar "culebritas".

Alcanzamos un descampado no lejos de las paredes donde alguien ha montado tres carpas (tiendas) y unos toldos. El lugar parece idílico para acampar (y libre de reptiles), pero está lleno. A nosotros nos reservan otro campamento en el interior de la selva, en un pequeño claro desbrozado a golpe de machete. En dos horas acondicionamos el lugar y montamos nuestras casitas. Un toldo se encargará de protegernos de los chaparrones diarios. Indispensable, indispensable, muy indispensable.

Mañana queremos escalar. 
Escogemos Takamajaka, una ruta de 7a/b de 10 largos que se rapela.

Amanecer después de dos días y pico de viaje siempre cuesta. Si además te desperezas a 24º de temperatura, al lado de un arroyo de agua fresca, con desayunos preparados (gracias Tavo!), y nuevas paredes que admirar, moverse rápidamente se convierte en tarea imposible.
No conseguiremos largarnos de nuestro campamento antes de las 9, y eso que amanece a las 5:30... y oscurece a las 17:30.

La aproximación, sencilla,  exige algo más de tiempo y esfuerzo de lo que aparenta. La "botella de coca-cola" (por su característica piedra superior a modo de tapón o chapa de cola) alberga las rutas más concurridas del Akopan.
Quizás sea su longitud moderada, el grado y equipamiento de sus vías o la aparente proximidad de la tapia, lo cierto es que las rutas "Jardineros de Grandes Paredes" y "Hasta luego Taurepán" se han convertido en las clásicas del lugar. Escogemos Takamajaka porque parece evitar cualquier tramo de jardín o de plantas, algo que no tardaríamos en degustar.

La vía es ciertamente bella y mantenida entre 6b y 6c con pasos puntuales más duros aderezados con algún bolt y reuniones equipadas. Sorprenden los dos primeros largos, quizás por la novedad del tipo de roca, y luego, en los aparentemente "fáciles" navegas en busca del recorrido.

Ya nos habían avisado del carácter atlético de la escalada tepuyera. Percibes el desplome en todo su esplendor cuando descargan los aguaceros típicos de la tarde. Pese a vernos atrapados un rato en la octava reunión, completaríamos la ruta bajo una tromba de agua que caía a 15 metros de nuestra vertical, sin mojarnos ni una gota. 
 Mágica sensación para este primer día de escalada.

Las emociones volverían después de rapelar. Oscureció mientras bajábamos por una zona de sabana al pie de pared, sin que consiguiéramos encontrar el sendero que se adentra en la selva. Imposible regresar al campo base atravesando jungla desconocida, así que nos toco subir y bajar durante una buena hora hasta descubrir el inicio del camino. Luego, ya en la selva, seguimos el consejo de los locales y regresamos al son de canciones y silbidos: el ruido amedrenta a culebritas y otros habitantes del bosque. Alfredo y Tavo nos esperaban con la cena preparada, un primer día maravilloso.


A la mañana siguiente intentamos amanecer algo más temprano. El planning de Unai no permitía demasiados días de asueto, así que preparamos material de nuevo con otro objetivo, éste de mayor envergadura. Ten pounds of tequila, una ruta de estilo tradicional de la que no teníamos demasiadas referencias, y sí un croquis bastante generalista que no indicaba siquiera el material aconsejado.

Selva, esta vez el sendero recorre sólo selva y eso contribuye a que llegues a pie de vía con los nervios a flor de piel. Será cuestión de hábito, pero a mí lo de pasear por dentro de estos magníficos bosques no me acaba de dejar tranquilo. De hecho Alfredo, nuestro guía, nos confeccionó una especie de polainas con la media caña de unas botas de agua viejas. Eso, dice, impide que las culebritas te muerdan en las pantorrillas, la zona más expuesta a picaduras junto a manos y brazos.
Alcanzamos pie de vía sin contratiempos, algo retrasados sobre el horario previsto. Horario que va rompiéndose a medida que intentamos seguir la ruta, completamente desequipada, con un croquis "desorientativo". Parece que el nombre de la vía responde al estado etílico en que se encontraban los aperturistas mientras dibujaban el recorrido...
Ya en el segundo largo Unai protagoniza una travesía adrenalínica entre bloques, roca dudosa y mucha exposición. Acabaremos en una ruta contigua empezada por unos colegas navarros apenas una semana antes, que seguimos hasta alcanzar el final y recuperar el trazado original de la Ten Pounds, a cuatro largos del suelo.
Es tarde. Nos quedan 7 largos y apenas 3 horas. Hemos agotado nuestra energía y sobretodo, nuestras ganas de sufrir. La vía se intuye exigente y exquisita. Volveremos después de un descanso merecido.

En el base coincidimos con unos amigos americanos que están abriendo una línea. Me devuelven una broca y unos bolts que les dejé (llevábamos una veintena de chapas por si ... la tentación ), y qué sorpresa: la broca se ha FUNDIDO después de tres agujeros, confirmando que esta arenisca-cuarcita se defiende de pitones y taladros. Mejor limpio, cuesta menos.


Volveremos


jueves, 1 de marzo de 2012

PER QUÈ ???

Per què? - ¿ POR QUÉ ?


Si alguna vegada heu ensenyat fotos, diapos o simplement heu parlat amb els vostres amics i coneguts sobre l'escalada, segur que us han preguntat QUÈ ens impulsa a pujar parets i muntanyes.

És difícil explicar-ho sense tirar de tòpics.
Senzillament, quan gaudeixo d'alguns paissatges com els que he contemplat a Venezuela, les raons apareixen clares i definitives.

Una petita mostra de fotos tal i com surten de la càmera, sense filtres ni artificis.
Pura natura, pura vida, simple felicitat.


nervis d'acer en una embarcada a "10 pounds of tequila"
exposició i compromís, 7a/b obligat on la caiguda no és una opció

tronc i liquens
sembla una broma dels indis Pemón

arc de sant martí, un regal a l'estació "seca"


Tahamahaka, el nom d'una via que comparteix denominació amb un arbre molt especial,
"el árbol de la resina" en Pemón, una olor neta i pura comparable als colors de la fotografia


bona nit...